11 de octubre de 2008

SITUACIÓN DE LA MADRE DE ORÍGEN DESDE UN ENFOQUE PSICOLÓGICO Y PERSPECTIVA DE GÉNERO.

Introducción

Cuando buscamos centrar nuestra atención en las madres que entregan su hijo en adopción nos encontramos con un vacío de información científica, que contrasta con la cantidad de publicaciones referidas tanto al niño como a la madre o familia adoptiva. Pensamos que no solo a nivel de la familia, sino también a nivel profesional, este eslabón de la cadena de adopción, es silenciado y olvidado.
Nos cuestionamos a que se debía este hecho y creemos que está firmemente relacionado con la sobre-valoración que hace nuestra sociedad de la maternidad. Esto se enmarca dentro de una idealización colectiva que nos tranquiliza y que se transforma en un factor de presión social e interna para las madres.
Recordemos que la respuesta social habitual ante una mujer embarazada, es felicitarla, presuponiendo que la llegada de un hijo es siempre motivo de felicidad. Por tanto cualquier persona que elige no ejercer la maternidad recibe de una u otra manera el oprobio social. ¿Y porque decimos que nos tranquiliza? Porque todos somos hijos de alguien y necesitamos sostener a nivel inconciente, la idea de que fuimos queridos y deseados más allá de cual sea nuestra realidad. Las madres de origen, pasan a ser la prueba de que esto no siempre es así. No responden a los ideales de maternidad, y se hacen intolerables para nuestras certezas. Por tanto desaparecen de la escena para tranquilidad de todos y a veces incluso hasta de ellas mismas en la creencia de que el silencio y la negación pudieran significarles menos dolor, culpa, miedo o rechazo, cuando en realidad suele potenciarlo.

Perspectiva de género

Como dice María José Rosado: “No se asocia decisión a la maternidad. Es `lo natural`. De ahí que el aborto o la adopción sea tratado como algo “contra la naturaleza” de la mujer ¡claro! No es pensable que sea “contra la naturaleza” el rechazo de la paternidad como proyecto de vida por un hombre. Sin embargo una mujer debe explicarse cuando decide no ser madre”
Queda claro aquí la inequidad de género que frente a este tema, como muchos otros, aun se observa. La visión de una sociedad machista y patriarcal con su doble norma imperante hace que se estigmatice a la madre y al padre no. Por lo tanto es la mujer quien sufre a solas sin protección, incluso institucional, las consecuencias relativas a un hijo que es de dos.
“La caracterización como madre biológica, está destinada a mantener fuera de escena al varón, reproduciendo y avalando socialmente la huída, ocultamiento, desaparición del co-responsable por el engendramiento.” (Eva Giberti)
Asimilar la mujer solo a madre como un destino único que la valida y la completa como si antes no lo estuviera, es reducirla a ser solamente un elemento reproductivo, un útero. Implica desconocer los derechos básicos de todo ser humano como ser cultural, social y autodeterminarte. Y también significa negarle el derecho básico de equidad de género entendiendo por ello igualdad de derechos y obligaciones entre todos los seres humanos independientemente de su sexo.

La madre de origen en la internación

En estos años de trabajo en salas de maternidad de este Centro Hospitalario Pereira Rossell, Hospital de la Mujer “Dra. Paulina Luisi”, hemos observado situaciones terribles por las que han tenido que pasar las madres de origen cuando trasciende al resto de la población su decisión, siendo sometidas a distintos tipos de violencia verbal y psicológica, muchas veces sistemática. (Insultos, acoso, ofertas económicas).

Por ejemplo: “yegua” “perra ni lo animales abandona las crías”, son los mas leves de los epítetos con que las nombran. Se realizan persecuciones como impedir que duerman asomándose cada pocos minutos para agredirlas. Son buscadas por personas que aparecen misteriosamente no se sabe de donde ofreciéndoles el oro y el moro por el niño y luego corren con la sospecha de que ellas querían venderlo.

Por otro lado, desde los profesionales y técnicos también hemos visto grandes dificultades en la aceptación de las decisiones de esa madre. Con actitudes...a veces bien intencionada pero mal orientadas que opera como violencia y las obliga a esconderse o a cambiar su decisión como forma de protección.

Por ejemplo : el intentar convencerlas para que no lo den - porque “un hijo es tan lindo” “es una bendición”- o mostrárselos cuando expresaron su deseo de no verlo o por el contrario boicoteando la intención el verlo cuando así lo deseaban si cambiaron de decisión.

Es en el imaginario social que se transforman en las brujas y madres desnaturalizadas, origen del termino madre abandónica, que implica un juicio y una alta desvalorización

Desde un punto de vista psicológico

Debemos tener una clara idea de la historia, dramática y compleja, de las mujeres que deciden delegar la crianza de su hijo.
“La separación de la madre biológica y su criatura resulta conflictiva porque ocurre luego de nueve meses de gestación y del parto, procesos en los cuales una mujer se encuentra intensamente involucrada, tanto en lo físico como lo emocional.” Es una decisión tan compleja que va pasando por distintos momentos y puede cambiar después del parto.
A esto hay que sumar el hecho de que las mujeres que dan en adopción no siempre cuentan con el apoyo necesario durante el embarazo ni después de la adopción, con frecuencia, ellas resultan ser las grandes olvidadas. A veces, algunas instituciones les proporcionan ayuda durante el embarazo y el parto pero luego de entregar a la criatura la ayuda desaparece.” Dejan de ser pacientes.
“En estas circunstancias la experiencia de soledad y abandono de las madres biológicas es muy frecuente”.
Si a eso le agregamos la presión social en un contexto machista y de inequidad de género, podemos hacernos la idea del conflicto y las vivencias negativas que debe afrontar.
La mujer que entrega en adopción sufre, internamente, una pérdida, un duelo difícil de elaborar.
Betty Jean Lifton una experta en adopción dice que las madres biológicas son acompañadas a lo largo de sus vidas por un séquito de fantasmas: `el fantasma del bebe que se dio`, el fantasma de su amor perdido ` que ella relaciona con el bebe, `el fantasma de la madre que ella pudo ser `y los `fantasmas de los padres adoptivos de su bebe’


Dentro de la madres de origen cada caso es único e irrepetible sin embargo hay factores que en general están presentes en las anamnesis.
Los registros de abandono o desvinculo suelen estar en las historias de estas mujeres frecuentemente, así como la ausencia de pareja y de apoyo familiar; y también la violencia domestica, abusos sexuales y violaciones.
Todos estos elementos hacen que las mujeres lleguen en situación de alta vulnerabilidad y lo sean aún mas por la hostilidad culpabilizadora que reciben.
Es cierto que hay mujeres con su decisión bien asumida y un alto grado de capacidad de resiliencia que les permitirá afrontar mejor este dilema. Y otras cuyos valores no entran en conflicto con el proceso de adopción, y por tanto tienen mejores elementos para continuar luego de ella. Queremos recalcar que la inmensa mayoría no lo vive de ésta forma. Para ellas será un proceso conflictivo, doloroso que transcurrirá con sentimientos de culpa, vergüenza y temores, con preocupación por la salud y el cuidado futuro de sus hijos.

En nuestra experiencia de 24 años en la maternidad de este centro hospitalario trabajando con estos casos podemos afirmar que son muy excepcionales las mujeres que no han mostrado interés por el bienestar de sus hijos.
Por ejemplo preguntas tales como; estará bien?... tendrá padres pronto?, podrán mantenerlo bien? Serán buena gente? Incluso recuerdo un caso que manifestaba preocupación de si necesitaría algún transplante algún día y quería que pudieran contar con ella, dejando una carta en el expediente judicial especificándolo Y otro que al enterase que por la patología cardiaca de su recién nacido seria difícil encontrarle padres adoptivos decidió conservarlo.

Es el imaginario social que engloba a todas las madres de origen en un estereotipo que no corresponde con la realidad.


Elementos orientados a la protección para la madre de origen.

1 Por obvio que parezca el primer factor de protección es respetar el derecho básico de todo ser humano a tomar las decisiones en su vida.
2 Otro factor de protección es el adecuado asesoramiento. Este debe darse sin juzgar ni inducir una decisión, brindando la información correcta de los procesos de adopción, y el apoyo necesario en todos los planos, protegiendo la información recibida. Y en especial debería ser realizado por un equipo de profesionales especializados en el tema (por ejemplo Servicio Social y Psicología).

3 Apoyar a éstas madres, no implica convencerlas de nada, implica una escucha empática, y abierta desde un lugar de respeto, atendiendo las demandas que nos plantee, y su singularidad.
Entonces otro elemento protector sería desestigmatizarla, desculpabilizarla favoreciendo condiciones adecuadas para la elaboración de los duelos que esta mujer deberá enfrentar.
La inmensa mayoría de las madres de origen desean darle a su hijo la oportunidad de algo mejor de lo que ellas pueden ofrecer.
A tal punto es la preocupación sobre el futuro de su hijo, que hemos visto madres que los alimentan hasta la decisión judicial afrontando una pérdida muchísimo mayor. Es siempre una decisión que ha costado y dolido mucho tomar. Tenemos que aprender a ver éste acto como un acto de amor y no como un acto de egoísmo.
No es lo mismo la entrega en adopción que el abandono. Un abandono es dejar un hijo en situación de riesgo y desamparo. Una entrega en adopción es darle la posibilidad al hijo de tener un lugar seguro, donde va a crecer mejor cuidado y querido.

4 El abordaje psico-social implicaría acompañar el proceso de decisión y brindar apoyo psicológico tanto en el embarazo como en el puerperio desde un lugar de respeto y desculpabilización trabajando la elaboración de los duelos y los sentimientos afines que dilematizan la situación.

5 Hemos visto madres que al enterarse de las demoras actuales para que los padres adoptivos se hagan cargo del niño, estallan en llanto y angustia ante la sola idea de que el niño va estar solo y algunas cambian su decisión por no soportar que el niño esté institucionalizado un mes o más. Otro factor de protección sería, entonces, que se agilizaran los trámites legales para que rápidamente el niño entre a su nuevo hogar y sea entregado a ellos en la misma maternidad de ser posible. Experiencia que en la época que se realizó dejaba a las madres aliviadas y disminuyendo el sentimiento de culpa, en la certeza de que su hijo estaba cuidado. Muchas volvían a preguntar si ya los padres adoptivos tenían al niño y podía observarse el efecto positivo y tranquilizador que generaba. Esto sin contar los beneficios que para el niño y su nueva familia implica.

6 Otro aspecto fundamental a considerar, es no estimular el apego cuando una madre ha decidido no ver a su hijo y expresado el deseo de desvinculo.
Forzar el apego, además de suponer una presión lesiona los derechos de ésta mujer haciendo más doloroso éste paso. Lejos de beneficiar al niño lo perjudica: el vinculo madre-hijo establecido bajo presión, favorece riesgos de maltrato y negligencia en la crianza. Un niño recién nacido es fácilmente adoptable, un niño mas grande y maltratado, no lo es.


CONCLUSIONES

NO es la intención de este trabajo hacer una apología ni a favor ni en contra de la adopción es simplemente respetar la realidad y evitar efectos iatrogénicos.
Sensibilizar al personal técnico y a la sociedad en general nos permitiría disminuir los efectos negativos que estas situaciones dilemáticas suelen generar.
Recordar que las madres de origen son parte importante del proceso de adopción y deben ser cuidadas con la misma diligencia que se ha empleado durante años en ocuparse de los niños y los padres adoptivos. Ellas también son parte de la historia de ese niño. Si lográsemos verlas sin estigmatizarlas podríamos reconocer que en la mayoría de los casos es una donación de amor que se hace a un alto costo psicológico y social. Dejarían así de ser las brujas de la historia para ser simplemente seres humanos que eligieron lo que consideraban mejor para su vida y la del bebe en esas circunstancias y momento vital. Esto permitiría incluirlas luego en las historia del niño para su mejor desarrollo desde una perspectiva humanizada y también recuperarlas para una mejor sociedad rompiendo el ciclo de repeticiones dramáticas familiares.
Comprender la entrega como un acto de amor de estas mujeres implica entender un triple beneficio. Por un lado una pareja con mucho para dar, que no puede tener un hijo por vía biológica podrá realizar su anhelo mas preciado,... una madre que no puede hacerse cargo del hijo encuentra una alternativa mejor para él,... y por ultimo un niño condenado a un ambiente hostil tiene la chance de que le sea elegida una familia para que ser integrado, cuidado y respetado en sus derechos.
Proteger a las madres de origen no solo es necesario sino también indispensable si queremos mejorar la calidad de vida de todos los involucrados en la cadena de adopción.

Autores: Psic. Sex. Elena Rozada
Lic. Ivana Leus

Bibliografía

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